Hablábamos el otro día sobre Innovación en el sector de la Construcción desde la perspectiva de una empresa constructora de ámbito local. Nuestra especialidad son los datos del mercado inmobiliario… pero todo lo que tenga que ver con Innovación, Digitalización y Real Estate nos gusta.

Trabajé durante varios años como directivo en grandes empresas constructoras (locales  internacionales cotizadas) y creo que los grandes desafíos actuales no son muy diferentes a los que me enfrenté yo hace ya unos años. Creo también coincidir en estos retos y desafíos con muchos analistas y especialistas del sector… Definiendo los retos y desafíos, sobre ellos podríamos pensar en innovar. ¿No?

Introducción.

En la actualidad, después de una década realmente convulsa -por no decir dramática- el sector de la Construcción presenta un horizonte relativamente despejado. Las perspectivas, sin duda, son favorables. Así, los grandes retos del sector se presentan para muchas empresas como “oportunidades más que como “amenazas”. 

Y los grandes desafíos actuales, al igual que hace unos años, pasan por la Productividad y Rentabilidad; por el Desempeño y la Formación de mano de obra; y por la Sostenibilidad (también en procesos comerciales). Y, quizás, solo quizás, después de resolver estos tres desafíos podríamos empezar a hablar de la innovación en el sector de la construcción como un reto.

Cuando me enfrenté a ello me ganó el “a nosotros nos va bien”: facturamos más cada año, tenemos cada vez más personal, el horizonte está despejado… nos va bien, hay que aprovechar el momento. 

Y ese, quizás, sí es el gran riesgo. Creer que todo va bien y no prestar suficiente atención a unos desafíos que están presentes.

Desafío Primero. Productividad y Rentabilidad.

En el sector de la construcción las barreras de entrada son bajas y el mercado tiene una enorme competencia. Tanto en licitación privada como pública y tanto en obras de alto como de bajo presupuesto, observamos cómo se reciben muchas, muchísimas ofertas, a veces con bajas realmente increíbles.

Es un mercado saturado, de altísima competencia y bajos precios. Evidentemente, esta alta competencia reduce márgenes de beneficio operativo. Y esta reducción de márgenes a su vez limita la reinversión en nuevas prácticas y/o nuevas tecnologías. Esta razón -y posiblemente algunas otras- hacen que la productividad en el sector de la construcción apenas haya mejorado en los últimos cincuenta años.

Un dato, a modo de ejemplo: según los estudios de la Asociación de Propietarios de la Construcción (COAA) el 63% del tiempo de mano de obra directa en proyectos de construcción se gasta en esperar materiales y equipos, en viajes, en descansos y en planificación.

Realmente alarmante.

Una sencilla búsqueda en Google muestra numerosos estudios y expertos abogando por una mejora radical en la productividad y en la rentabilidad en el sector en los próximos años. Pero esta búsqueda arroja resultados actuales… y también resultados de hace años, con titulares similares. Hace años que los estudios y los expertos abogan por una transformación en la productividad, una mejora que no ha llegado a producirse todavía.

Esta baja productividad hace que las empresas constructoras presenten márgenes de rentabilidad muy bajos, lo que repercute en la posibilidad de inversiones en mejores prácticas, en mejores tecnologías… y en innovación.

En mi etapa como directivo, pequeñas innovaciones y nuevos modos de hacer llevaron a enormes mejoras en la productividad y en los resultados… pero esas mejoras siempre quedaban sepultadas bajos los “grandes números”: facturo más cada año, tengo cada vez más personal, el horizonte está despejado… a mi me va bien.

Desafío Segundo. Complejidad de proyectos y escasez de mano de obra.

Pese a que las empresas constructoras no mantienen tasas de mejora e innovación altas, los proyectos a los que deben su existencia sí lo hacen. Proyectos cada vez más complejos que requieren una mayor eficiencia se adjudican a empresas con márgenes de beneficios reducidos. Para estas empresas, a veces su única lucha es mantener a flote el proyecto. 

Una encuesta global de KPMG en 2015 sobre el sector de la construcción mostraba que “más de la mitad de los responsables de proyectos de construcción se han encontrado con uno o varios proyectos con resultados insatisfactorios el año pasado, a pesar de la confianza que les merece la planificación y los controles.” 

En el año 2017, una encuesta similar de la misma consultora KPMG reportaba que “más del 80 por ciento de los encuestados confía en la capacidad de su organización para entregar proyectos a tiempo y acorde al presupuesto. Una proporción aún mayor (91 por ciento) informa que sus sistemas producen reportes oportunos y precisos de proyectos y carteras. No obstante, la mitad admite que, en los últimos 3 años, el desempeño adverso de los proyectos ha impactado significativamente a su compañía.

Algo parecido a mi pequeña experiencia personal como directivo de empresa constructora: “algo a veces resulta inexplicablemente mal… o mejor de lo esperado. Pero todo lo hacemos perfectamente: Sigamos así.”

La innovación en el sector de la construcción es a veces difícil por el propio éxito del sector.

Pero hablábamos de la complejidad de los proyectos… y a esta complejidad cada vez mayor de los proyectos se une una evidente crisis de habilidad en los oficios, agravada por el envejecimiento sin relevo de una generación formada en la primera década del siglo, pero sin relevo en la segunda. Esta crisis de habilidad que no se da tan solo en los oficios, si no que se da también en los cuadros técnicos medios y en los cuadros directivos.

La reciente crisis de la construcción ha creado un valle de perfiles en edades específicas, y la brecha entre generaciones se hace mayor.

Esta combinación de complejidad de proyecto con disminución de experiencia multiplica los riesgos de los proyectos. Y en un entorno de baja rentabilidad hace que los problemas puedan llegar a ser realmente graves.

Desafío Tercero. Preocupación por la sostenibilidad y la transparencia.

La sostenibilidad y la transparencia son indudablemente dos valores al alza en nuestra sociedad. Y el sector de la construcción, no nos engañemos, está en el punto de mira tanto como principal consumidor de materias primas como de generador de gases contaminantes -es responsable de entre un 25% y un 40% de las emisiones de carbono en el mundo-. También es uno de los actores recurrentes en las tramas de corrupción.

No asumir que la  sostenibilidad y la transparencia son un desafío extremo en este sector sería negar una realidad palpable para el resto de la sociedad.

¿Próximos pasos?

Conocidos estos desafíos, podremos hablar de innovación disruptiva. 

Seguro que sí. Pero también de pequeñas mejoras incrementales (Gestión de avanzada de Proyectos; Método Lean en Construcción; Contabilidad Throughput…)

¿Aceptas el desafío para que la Innovación en el sector de la construcción deje de ser un mito?

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